Autor: Despacho Jurídico Martínez
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Publicado: 31 marzo 2025
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En nuestro país, los juicios de guarda y custodia tienen como objetivo determinar quién debe de cuidar y tomar decisiones sobre el bienestar de un menor.
Este juicio es llevado a cabo cuando los padres están en desacuerdo sobre quién debe de ejercer la guarda y custodia de sus hijos, o en casos donde uno de los progenitores solicita cambiar la custodia actual. En situaciones de divorcio, separación, o cuando uno de los padres no tiene la capacidad de cuidar al menor, el juicio se convierte en la herramienta legal para resolver la disputa y determinar el futuro del niño.
Las decisiones deben ser basadas en las necesidades y el bienestar del menor por encima de cualquier otra consideración. Puede interponerlo cualquiera de los padres, abuelos, tutores, o incluso el Ministerio Público, siempre que se considere que el menor está en una situación de desprotección. Algunos de los requisitos esenciales para iniciar el juicio son:
• Petición formal: El interesado debe presentar una demanda formal ante el juez de lo familiar, donde se detallan las razones por las cuales se solicita la guarda y custodia, así como la propuesta de quién debe ser el custodio.
• Datos de los menores: Debe proporcionarse la información relevante sobre el menor de edad involucrado, como su nombre, edad, lugar de residencia, y otras circunstancias que justifiquen la solicitud.
• Pruebas: Es fundamental que la parte demandante presente pruebas que sustenten su petición, como testimonios, informes psicológicos, pruebas de convivencia, entre otras.
Una vez que se presenta la demanda, el proceso judicial sigue varios pasos, que generalmente incluyen:
a) Admisión de la demanda
El juez revisa que la demanda cumpla con los requisitos legales y admite el caso. En este punto, se establecen las primeras audiencias y se notifica a la otra parte (el otro progenitor u otros interesados) sobre la demanda presentada.
b) Audiencia inicial
En la audiencia inicial, las partes presentan sus argumentos y el juez puede escuchar los testimonios de las partes involucradas, incluidos los padres, familiares cercanos y otros testigos relevantes. También se pueden presentar pruebas documentales o periciales que ayuden a sustentar la solicitud de guarda y custodia.
c) Estudio social y psicológico
En algunos casos, el juez puede ordenar un estudio social y psicológico realizado por un profesional del Tribunal de lo Familiar. Este estudio tiene como fin conocer la situación familiar, el ambiente en el que vive el menor, su relación con los progenitores, y su bienestar emocional.
d) Visitas y convivencias
El juez puede establecer un régimen provisional de visitas o convivencias entre el menor y el progenitor con quien no viva. Esto permite evaluar cómo se desarrollan las relaciones afectivas entre el niño y los padres y tomar una decisión más informada.
e) Sentencia
Una vez que se han escuchado todas las pruebas y se ha realizado el análisis correspondiente, el juez emite una sentencia en la que determina quién será el encargado de la guarda y custodia del menor. Este fallo se basa en el interés superior del menor, evaluando cuál de las opciones brindará mayor bienestar y estabilidad al niño.
En México, existen los siguientes tipos de custodias:
• Custodia exclusiva: El juez puede otorgar la custodia exclusiva a uno de los progenitores, quien será el encargado de tomar las decisiones más importantes sobre la vida del menor. El otro progenitor puede mantener un régimen de visitas y convivencias.
• Custodia compartida: En este caso, ambos progenitores comparten la custodia del menor. Esta opción es cada vez más frecuente y se basa en que ambos padres participen activamente en la vida del niño, tomando decisiones importantes de forma conjunta.
• Guarda y custodia por un tercero: Si el juez considera que ninguno de los padres es apto para cuidar al menor, puede otorgar la guarda y custodia a un tercero, como un familiar cercano o incluso una institución. Independientemente de la guarda y custodia, el otro progenitor tiene derecho a establecer un régimen de visitas y convivencia con el menor. Este régimen debe garantizar que el menor mantenga una relación afectiva y cercana con ambos padres, siempre en función de´su bienestar.
El proceso de juicio de guarda y custodia en México está diseñado para proteger los derechos y el bienestar del menor, asegurando que el niño se críe en un entorno seguro y favorable.
Si tiene dudas sobre este tema, no dude en ponerse en contacto con nosotros y así juntos resolver su asunto legal. Puede encontrar más información en nuestro perfil de Contacta Abogado®.
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